San Luis Potosí: tierra de espíritu indomable

slpSin importar lo que busque, en San Luis lo encontrará. Desde el apacible rincón provinciano de calles empedradas y edificios de belleza sin igual, hasta la exuberante vegetación de verdes que contrastan con el azul de cristalinas aguas, pasando por la serenidad semidesértica del Altiplano de crepúsculos anaranjados.

En la zona centro se ubica la capital del estado, donde encontrarás monumentos religiosos del más puro estilo barroco, hermosas casonas y palacios con portales de piedra labrada y torneados balcones, en los que conviven los estilos neoclásico y moderno.

En el Altiplano destaca la arquitectura de la ciudad de Matehuala y, por supuesto, el pueblo mágico de Real de Catorce, cuya belleza ha servido de escenario para diversas producciones cinematográficas y documentales de corte internacional.

En la zona media se ubica la Laguna de la Media Luna, a 3 kilómetros de la ciudad de Rioverde, sitio ideal para la práctica del buceo debido a la tonalidad azul de sus aguas. También en Rioverde se encuentran las grutas de La Catedral, donde se puede practicar la espeleología.

Enclavada en medio de la Sierra Madre Oriental, la Huasteca potosina constituye un espacio ideal para el ecoturismo y el turismo de aventura. En sus múltiples cascadas y ríos, sótanos y escarpadas laderas es posible practicar el “rafting”, canotaje, ciclismo de montaña, cabalgatas y muchas actividades más.

En la Huasteca encontrarás también símbolos de nuestra historia reunidos en interesantes zonas arqueológicas ubicadas en el municipio de Tamuín, como El Consuelo y Tamtoc.

Patrimonio potosino

Su capital fue esculpida en roca ígnea y con destellos de oro y plata, el talento de sus mujeres y sus hombres se abrió paso hacia el cielo, enmarcándolo en su arquitectura clásica y barroca y en el arte de los tiempos de la Colonia.

San Luis Potosí es referencia obligada en la geografía histórica, independentista, revolucionaria, industrial y cultural de México; adentrarse en el centro histórico potosino es respirar el aroma de la cantera y sentir la calidez y gallardía del espíritu de un San Luis que hunde sus raíces en más de cuatro siglos de historia, cultura y tradición.

Sus plazas, palacios, calzadas y edificios relatan historia y herencia del talento creativo de cada una de sus generaciones.

Son sus jardines, calles y edificios testigos mudos, esculpidos a lo largo de más de 400 años en los que los potosinos han tejido memorias y cariño para ofrecerlos al mundo, dando cuenta trabajo, empeño y esmero de su gente.

Tierra otrora de virgen horizonte, convertida hoy en madre de la forja de su cantera, su plata y su oro para hacer patria e historia escrita en el lienzo del alma y el corazón de un pueblo que sabe mirar al futuro.

Forjado en plata

La base económica en los tiempos de la Nueva España fue la extracción minera.

Esta trajo consigo la fundación de asentamientos que, tras haberse adjudicado, dieron luz a ciudades como San Luis Potosí.

Hacia 1592 un rico mineral de plata es descubierto al oriente del puesto de San Luis, en el Cerro de San Pedro, atrayendo una cuantiosa inmigración española.

El pueblo se convertiría en centro geográfico y administrativo, de tal modo que entre el Cerro de San Pedro y los centros de procesamiento, comercios y servicios, se estableció un enlace que sentó las bases de su desarrollo.

Las haciendas se constituyeron como sistema de organización territorial en la región, clasificándose como haciendas de beneficio, ganaderas, agrícolas o mixtas.

La capital potosina está organizada a partir de su trazo original, el cual consiste de una plaza central y 19 manzanas extendidas hacia los 4 puntos cardinales.

Era San Luis Minas del Potosí atrayendo hacia su prosperidad muchos inmigrantes, los cuales fueron estableciéndose a su alrededor hasta constituir barrios y pueblos.

Entre tantos el barrio de Tequisquiapan, lugar de tierras fértiles en la que se instaló un asentamiento de guachichiles desde 1583; Tlaxcalilla fundada en 1592, siendo un poblado de gran importancia gracias al convento franciscano instalado en sus tierras.

Los edificios religiosos se levantaron como símbolo de fe y prosperidad; el auge minero brindó el trazo arquitectónico de San Luis en el transcurso de dos siglos, legando a la posteridad hermosas construcciones en el centro histórico, la Plaza de Armas y Catedral, consagrada esta en 1854.

Fuente: periodicosintesis.com.mx

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